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19 abril 2009

Ponencia Camilo Andrés Rojas, para la reunión preparatoria de la OEA

PRIMER CAPITULO:

EN EL COLEGIO:

 

Era 28 de enero del año 2005, el día de entrar a clases nuevamente. Era diferente en ese entonces, pues, ya dejaba atrás la  primaria, para comenzar el  bachillerato.  Feliz, y al mismo tiempo un poco curioso,  porque conocería nueva gente, nuevas cosas, nuevas situaciones, nuevos mundos, pero, muy preparado para todo. En ese entonces, yo tenía muchas dudas en mi cabeza, y lo que me habían llegado a decir en muchas partes, tal vez lo empezaba a tomar en serio.  A penas llegue al colegio, noté que me miraban mucho, es mas, una niña de unos 12 años me dijo si tenia novia, cosa que me alegro, y al mismo tiempo me asusto. Le dije que no, y le pregunte que donde quedaba Sexto, y me dijo que era ese.  Yo, quede un poco horrorizado, al darme cuenta que era solo de niñas, y sin más ni más, espere que llegara la profesora.

 

Cuando llegó La Profesora, le dije que era nuevo en su clase, ella me dijo, “pero, este curso solo es de niñas” yo le respondí, por eso profesora, ella se sorprendió, pero dijo, -de acuerdo, “bienvenida”-.

Apenas entre al salón, todas las niñas decían, -quien es ese niño tan lindo- yo me sentí bastante alagado, pero mi dicha en ese entonces acabo, cuando dijeron, es una niña, y es su nueva compañera de clases.

 

Todas tuvieron un trato diferente conmigo, me miraban con cara de asombro, y de curiosidad, pero no de rechazo, o al menos mientras yo estaba allí.  Dure demasiado tiempo asistiendo sin uniforme, pues, era nuevo, y no llegaban los uniformes, así que por un tiempo empecé a sentirme bien, pues, nadie me conocía, y para tod*s era un niño común y corriente.

 

Cuando llego lastimosamente el uniforme,  fue muy espantoso para mi, por que me sentía disfrazado, y al llegar al colegio, donde ya todo el mundo me había reconocido como un niño, se sorprendió bastante al verme con falda.   Yo prefería no salir del salón, o si salía, prefería quedarme en un sitio donde no tuviera que moverme mucho, pues, no me gustaba que las personas me vieran.

 

Pasaron 1 mes y 15 días, y dije, ¡NO MÁS! Y desde aquel entonces llevaba el uniforme de deportes, que es una sudadera. Eso me brindaba tranquilidad, y empezaba a sentirme a gusto con mi colegio.

 

A medida que llevaba la sudadera, empezaba a tratarme con más gente, y estaba todo el tiempo con gente mayor que yo, y era muy divertido, porque compartíamos mas gustos, y lo mas importante, me aceptaban como era, no preguntaban, ni decían nada.

 

Al ser una niña, y estar en un salón de solo niñas,  la gente pensaba que yo era lesbiana,  y yo, simplemente decía, que era mentira, solo eran chismes, pues, eso era algo de lo cual no estaba seguro.

 

Paso ese año, con un poco de dificultades, pero, siempre, maneje un bajo perfil, no quería que me sancionaran por llevar la sudadera todos los días, así que prefería evitar problemas lo mas que pudiera.

 

Llego el nuevo año, lleno de emociones, y gente nueva, y fue entonces, cuando “Salí del closet”, con mi familia, y les dije lo que ocurría, que me gustaban las niñas. Sentí un gran alivio, al decirles, pues, ell*s lo tomaron muy bien, nada podría andar mejor en ese entonces.

 

Sentía mucha felicidad, por tener el apoyo de mi familia, y de mis amig*s.

 

Y por otra parte, irónicamente parecía que en mi colegio era requisito ser Gay o Lesbiana, pues, habían demasiad*s. Y, al ver que ellos eran muy tranquilos, decidí dar el gran paso, y decirle a tod*s mis amig*s, de aquel entonces, que me gustaban las niñas.

 

Muchos me dijeron, ¡ya sabia! Otros decían, que me apoyaban, y fue así, tod*s me apoyaron, y en muchas ocasiones, eso mejoro mi amistad con ellos.

 

Inicio el siguiente año escolar, ya estaba en séptimo. Nuevamente siguieron los inconvenientes por el uniforme, pero este año, fueron peores, pues, ya casi todo el mundo sabía que me gustaban las niñas, así que empezaron la persecución, los profesores cambiaron el trato conmigo.  Recuerdo, que un profesor, me dijo una vez, -usted es una niña y tiene que comportarse como tal- y otra serie de cosas. Me afecto mucho que dijera esas cosas, pues, fue delante de mis compañeras de clase, así que proferí guardar silencio. Muchas de ellas, se levantaron y me defendieron, cosa que me hizo sentir muy feliz, pues, el cariño que me demostraban, era enorme.

 

A mitad de año, ocurrió algo que jamás sacare de mi cabeza. Después de pelear tanto en el colegio, de sacar permisos y excusas para poder llevar la sudadera, me dijeron que si no iba con el uniforme de las niñas, me iban a suspender del colegio. Así que yo dije que lo llevaría.

 

Siempre me había echo el loco, pero esta vez, ya era imposible.

 

Llego el día, me levante temprano, me bañe, me puse el uniforme de las niñas, y, al verme al espejo, me sentí derrotado, débil… me sentí como un payaso. Mi familia se puso muy mal al verme tan desesperado, pero aun así, me toco ir.

 

Ese día mi mama me llevo al colegio, yo no quería estar solo, y lo peor que podía suceder, era encontrarme con la niña que en ese entonces era mi adoración, y, cuando ella me vio, yo me hice otra vez el loco, no quería que nadie me viera así, en especial ella.

 

Y, cuando ella me vio, me saludo como si nada, me dijo, -tranquilo, nada malo va a pasar-. Así que le dije a mi mama que se fuera, que yo entraría con ella, y apenas iba a entrar al salón, le dije que por primera vez, tenia ganas de llorar. Ese momento fue terrible para mi, mis compañeras me decían que tenia que estar tranquilo, que no iba a estar solo.

 

Yo, solo dure con ese uniforme 20 minutos, no resistí mas, lleve el pantalón de la sudadera en la maleta, y llegue, y me cambie.

 

Solo lo lleve ese día, aunque fue prácticamente 20 minutos, pero fueron unos de los peores momentos de mi vida.

 

Solo esa vez me hicieron llevar esa falda, pues, el coordinador se dio cuenta lo mal que me sentía, (menos mal), y las discusiones siguieron, pero, no eran tan frecuentes, ya se iba a terminar ese año, y se acababa la pesadilla.

 

Al  comenzar octavo grado, conocí un lugar que me ayudaría a abrir los ojos, y ver quien realmente era, y lo que estaba buscando desde hace mucho tiempo.

 

Jamás se trato de que me gustaran las niñas, ahora si lo puedo decir, por que estoy seguro de que no era, NO ERA LESBIANA. Era un Hombre, atrapado en el cuerpo de una Mujer. Al saber que era un hombre, pude aceptar después de mucho tiempo mi gusto hacia los chicos también.

Con ese argumento, empecé a  hacer papeles, y poner todo legal. Reasignar mí nombre, mi pensar, mi vestir, mi sentir, mi vida. Así que pedí al colegio la autorización de llevar el uniforme de los niños. Cosa que se descarto de una vez, por que los profesores no podían permitir que una niña se llevara el uniforme de los niños. Así que me pidieron una autorización medica. Lo cual no les sirvió de nada, pues, por bastantes médicos, psicólogos, y psiquiatras tuve que pasar, así que autorizaciones era lo que había. Después de unos 15 días de lucha constante, me permitieron portar el uniforme de los chicos.

 

Fue algo muy significativo para mí, mis compañeras de aula estaban muy felices, y ese año, no Salí del closet, les reafirme quien era verdaderamente yo.

Simplemente un hombre.

Mis compañeras aceptaron todo y me apoyaron en todo, es mas, ellas me cuidaban, y me defendían de las cosas que decían los otros estudiantes, que por fortuna, no logre escuchar  muchas veces.

 

Ahora, la lucha era para cambiar el nombre, eso si no lo permitieron, por que ya era suficiente con haber autorizado el uso del uniforme de los niños. Decían que era innecesario, entonces, mi mama empezó a ir al colegio muy seguido, a hablar con l*s maestros, la mayoría parecían entender lo que sucedía, y los profesores empezaron a decirme algunos con mi nombre verdadero, aunque no todos. Unos, decían que no me dirían así, hasta que vieran que el cambio de nombre ya estuviera realizado en una notaria. Así que se presentaba un ambiente bastante incomodo.

 

Y un día, yo tenia una presentación de guitarra en el colegio, y el profesor me llamo, delante de todo el colegio, por el nombre femenino, y no lo hizo una vez, lo hizo muchas veces.  Yo no subí hasta que me llamaran por el nombre correcto, y, cuando lo hicieron subí al escenario, yo estaba arruinado, me sentía traicionado, fue terrible. Y cuando termino la presentación, y yo estaba recogiendo mis cosas, unos estudiantes de un curso superior empezaron a molestar, y, sin pensarlo dos veces, nos fuimos a los golpes. De eso no me arrepiento, pues siento que era el momento de hacerlo.

 

Al día siguiente, no quería volver al colegio, me habían humillado delante de tod*s mis compañer*s, fue muy duro, y los profesores, no tuvieron ningún interés en buscarme, o preguntar porque  no había vuelto.

 

Estuve dos meses sin asistir a clases.

 

 

CAPITULO DOS:

EL TRABAJO REALIZADO:

 

Después de estar dos meses sin estudiar, empecé en el activismo, ya lo había empezado un tiempo atrás,  pero, fue el colegio, lo que me hizo involucrarme aun más en la actividad política. Yo, ya llevaba un tiempo asistiendo a ciertas organizaciones, eventos, y de mas, las cuales me abrieron muchas puertas, a mi, y  a mi mamá, que meses atrás había fundado el Grupo de padres, madres y familiares de personas LGBT, y que ya había comenzado a visitar muchos colegios hablando del tema, para que como dice ella: “Ningún joven tenga que pasar por lo que paso mi hijo”.

Se realizo una rueda de prensa, donde estaba el Alcalde Mayor de Bogotá, Lucho Garzón, donde mi mamá le comento lo que sucedía en el colegio, la discriminación y la transfobia que su hijo estaba sufriendo. El alcalde muy impactado, dijo que convocaría una reunión con el Secretario de Educación, para tratar este caso, y, si era necesario, el mismo, iba a la institución, que por fortuna, es pública. Después de la rueda de prensa, vinieron muchas cosas.  La Secretaria de Educación de Bogotá,  convoco una reunión con las directivas de mi colegio,  sin avisarnos a mi mama y a mi, cosa que causo varias discusiones en el ámbito educativo, finalmente, llegamos a la reunión sin avisar, y se llego al acuerdo que de ahora en adelante, toda actitud homofobica, transfobica, bifobica, lesbofobica, etc., fuera sancionada para l*s estudiantes y directivas de la institución, pues yo vi que esa era una de las maneras de hacer respetar nuestros derechos como estudiantes y como personas, y por otra parte, que se cambiara el nombre en las listas, documentos y de mas en el colegio.

Y, dos meses después, volví a clases.

 

Soy tal vez el activista más joven LGBT en mi país, he participado en encuentros, grupos de trabajo que me han enriquecido diariamente y he podido llegar a la mente y al corazón de muchos jóvenes. En este momento soy un multiplicador de Profamilia Joven en formación, Profamilia es una entidad privada sin animo de lucro que trabaja por los derechos sexuales y reproductivos además de la planificación familiar en Colombia, además estoy en un grupo de teatro de mujeres diversas que se llama Las Aficionadas de Mujeres Al Borde, donde el año pasado realizamos un medio metraje titulado “Amasando el destino” que se estreno en el Ciclo Rosa. Este año, estrenamos la obra de teatro “La verdad al desnudo” en el marco de la maratón de teatro LGBT, y soy auxiliar de coordinación del Colectivo Sentimos Diverso,  que esta conformado por hombres, mujeres y transeúntes por el género, que a través de una perspectiva juvenil, debatimos y generamos  procesos de construcción autónoma del ser, produciendo sentido, para transformar y nutrir el orden social y cotidiano.

Siento que aún ahí mucho por hacer, pero tengo la fuerza de lograrlo y transmitir mi mensaje a otr*s jóvenes diversos. Mi compromiso es ahora contribuir a transformar aunque sea un poquito el mundo y hacerlo un lugar más tolerante y respetuoso de la diferencia.